
A título personal, este pregón ha sido muy distinto al de antaño cuando me enfundaba mi traje y recorría bajo un sol de domingo, las calles que me llevaban hacia el teatro de la Maestranza. Esta vez el teatro era mi salón, la butaca no era otra que un sofá y como escenario la pantalla del televisor. Distinto pero sin dejar de ser especial.
Hoy Sevilla ha vuelto ser testigo del sentir de un cofrade. Desde un atril, Fernando Cano-Romero nos ha llevado hasta las más profundas e íntimas experiencias. Un canto a la Esperanza, desde la primera hasta la última palabra. Largos itinerarios de barrio marcados por emotivas estampas junto a San Gonzalo o San Bernardo. Sencillos pero intensos recorridos personales junto a las muchas advocaciones Marianas: Amargura que cada año se baja del paso para hacerse Hermana de la Cruz; Estrella, única sin par; Virgen del Socorro «llena de luz y belleza»; Versos dedicados a la Esperanza de Triana o instantes vividos junto a las Angustias por San Román. Tampoco ha querido dejar atrás a los Misterios de Sevilla. Desde «El Herodes» hasta «El Pilatos», haciendo una parada en San Lorenzo para hablarnos de «La Bofetá».
El pregonero habló de Sevilla como «ciudad de la Esperanza». Esperanza por las distintas acciones sociales de las hermandades de vísperas. Por el compromiso de la juventud cofrade sevillana que este verano estará acompañando al palio de la Virgen de Regla para recibir al Papa o por la Semana Santa como fruto de la fe de nuestro pueblo. También es esperanza cuando los «Armaos» que ajenos de todo prejuicio injustificado, van a visitar a los niños con problemas oncológicos al Hospital Virgen Macarena.
También hubo tiempo para la denuncia. La agresión al Gran Poder el pasado verano, la retirada de los crucifijos en las aulas haciendo una emotiva mención a su Cristo de la Buena Muerte, el de la perfecta «simbiosis entre cultura y fe». El canto al Cachorro para que «no muera y nos deje solos ante la crisis de fe que padecemos». La dejadez y abandono de Santa Catalina o los ruegos a la Virgen del Subterráneo para que no permita más agresiones contra el derecho a la vida, han sido algunas de las más comprometidas señas de identidad de este pregón. Destacar, la gracia y la elegancia con la que se ha referido a las «setas» y como no, el recuerdo de tiempos pasados donde las iglesias ardían y nuestras imágenes eran escondidas en casas de particulares a los que gracias a su valentía, hoy podemos contemplar la belleza del rostro de aquella niña de San Gil.

Y como final de este canto a nuestra Semana Santa, emocionados y muy sentidos elogios para la Esperanza Macarena.
«Tú que eres la Esperanza de un mundo que se estremece ante todo lo que contempla; Tú que alimentas nuestra ilusión y nuestra confianza puestas en Ti; Tú que eres la única y verdadera meta de nuestro amor. Tú regalo bendito de Dios a Sevilla; Tú lo eres todo para nosotros, Tú y sólo Tú.
Y por eso esta ciudad, por encima de todos los calificativos que quieran asignarle, es la ciudad de la Esperanza. Esa ciudad, que Tú los sabes bien, en el delirio de amores con que Te quiere, antes que entres de nuevo en Tú Basílica y deje de tenerte en sus calles hasta el año que viene, busca cada año un ángel macareno que desde la bóveda de los cielos te cante la saeta, que rebasando el espacio de tu bendita tierra, llegue a los confines del mundo entero para que sepan por qué esta ciudad es ciudad de la Esperanza. Porque Sevilla vio su Esperanza en Tú carita morena y te hizo su Madre buena, el centro de su bonanza y te llamó Macarena».
escrito por chicuelo , abril 11, 2011
escrito por de la Puerta Carmona , abril 11, 2011
Me gustó mucho. Enhorabuena.-
escrito por Mª Rocío Bejarano Fernández , julio 22, 2011
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