
Domingo de pregón es sinónimo de tarde de largos paseos recorriendo cada uno de los templos sevillanos en busca de los muchos besapiés y besamanos que se celebran en este cofrade y señalado día. No sé si fue por el tiempo o por las florecidas ganas de los sevillanos, pero el Centro estaba repleto de cofrades, turistas y curiosos que no dejaron de agolparse a las puertas de las iglesias formando largas colas que, a pesar del sofocante calor que hizo ayer, no cesaron en toda la tarde.

San Juan de la Palma, San Andrés o la Capilla del Museo fueron tres de los templos donde el público fue especialmente numeroso. La solemnidad y elegancia del besapiés del Cristo de la Caridad de Santa Marta, la oportunidad de contemplar de cerca un año más el rostro de Nuestro Padre Jesús del Silencio y esperar el momento de besar su mano junto a uno de los palios más portentosos de nuestra Semana Santa o alzar la vista desde el fondo de la Capilla para ver la sevillana estampa de María Santísima de las Aguas a los pies del Santísimo Cristo de la Expiración, fueron el mayor reclamo para muchos cofrades que no quisimos dejar pasar este día sin sentir y palpar estos bellos momentos de la Cuaresma.

Tras dejar atrás tantas sensaciones y de hacer un breve descanso saboreando las primeras torrijas del año en una conocida confitería de La Campana, continué mi recorrido en busca de aquellos lugares de parada obligatoria. La primera, fue en la Capilla del ex Convento de la Paz. Allí esperaban rodeado de querubines Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz en el Misterio de su Sagrada Mortaja y María Santísima de la Piedad. Continué por San Vicente para besar la mano de aquel que cae tres veces. Y como punto y final, en el interior de la Capilla de la Universidad aguardaba el Cristo de la Buena Muerte junto a su hermano pregonero de la Semana Santa 2011, Fernando Cano-Romero.

No os niego que entre tanta gente y el asfixiante calor acabara francamente cansado, pero no puedo obviar deciros que ayer disfruté de una de esas tardes que tras el Domingo de Resurrección, llevo echando de menos todo el año.
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